martes, 15 de septiembre de 2026
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Mecánicos aclaran que el frenado brusco daña más la suspensión que los topes

Expertos en mecánica automotriz señalan que el hábito de frenar súbitamente antes de los resaltos y acelerar con fuerza al pasarlos es el principal factor de desgaste prematuro en los vehículos.

Redacción Mirada Nacional
Foto: xataka.com.mx

Especialistas en mantenimiento automotriz han desmentido recientemente una creencia popular entre los conductores mexicanos: no es el tope o resalte en sí mismo el mayor enemigo de la suspensión, sino la técnica de conducción empleada por el automovilista. Según explicaciones técnicas circuladas esta semana, el hábito de aplicar los frenos de forma violenta justo antes de llegar al obstáculo, seguido de una aceleración brusca, genera un estrés mecánico superior al impacto vertical que recibe el vehículo al cruzar la estructura.

El problema radica en la transferencia de masas que ocurre durante la frenada de emergencia. Al pisar el freno con fuerza, el peso del vehículo se desplaza hacia el eje delantero, comprimiendo los amortiguadores y los resortes en su punto máximo. Cuando el coche golpea el tope en esa condición de compresión forzada, los componentes de la suspensión no tienen el recorrido necesario para absorber la energía, lo que deriva en daños a largo plazo en rótulas, bujes y soportes del motor.

La recomendación técnica es adoptar una cultura de anticipación. Los expertos sugieren reducir la velocidad gradualmente mediante el freno motor o una frenada suave mucho antes de alcanzar el reductor de velocidad. Esto permite que la suspensión se estabilice y recupere su posición natural antes de enfrentar el resalte, logrando que el vehículo pase sobre él con la menor resistencia posible y evitando el desgaste irregular de las llantas.

Finalmente, los profesionales del sector automotriz advierten que evitar la aceleración agresiva inmediatamente después de cruzar el tope es igual de relevante. Al acelerar a fondo apenas las llantas delanteras superan el obstáculo, se somete a la transmisión y a los soportes de motor a un esfuerzo innecesario. Una conducción fluida y predictiva no solo prolonga la vida útil de los componentes metálicos y de hule del chasis, sino que también mejora la seguridad vial al mantener el control total del vehículo en todo momento.

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