martes, 15 de septiembre de 2026
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La red telegráfica subterránea de París que permanece bajo el asfalto

Bajo las calles parisinas se conservan más de 400 kilómetros de cables históricos del siglo XIX, un sistema de comunicación pionero que ha quedado en desuso.

Redacción Mirada Nacional
Foto: xataka.com.mx

Desde mediados del siglo XIX, la infraestructura urbana de París comenzó a transformarse bajo el impulso de Napoleón III, quien buscaba modernizar la capital francesa mediante una red de comunicación avanzada. Lo que hoy es conocido como una curiosidad histórica consiste en 427 kilómetros de cables enterrados bajo el pavimento, diseñados originalmente para un sistema telegráfico que permitía una interconexión sin precedentes en aquella época. Este despliegue de ingeniería, que marcó un hito en la conectividad del siglo XIX, permanece en el subsuelo como un vestigio arqueológico de la era industrial que todavía genera asombro entre los expertos en urbanismo.

A pesar del paso de las décadas y la llegada de la fibra óptica moderna, gran parte de este cableado antiguo no ha sido retirado debido a la complejidad logística y los altos costos que implicaría intervenir el subsuelo de una metrópoli consolidada. Las autoridades locales han optado por dejar esta red bajo tierra, considerándola parte de la historia técnica de la ciudad. Aunque este sistema ya no cumple ninguna función operativa, su presencia bajo el asfalto es un recordatorio de cómo las ciudades europeas han integrado capas sucesivas de tecnología a lo largo de los siglos.

Este hallazgo, que suele pasar inadvertido para los millones de habitantes y turistas que recorren París a diario, ha sido objeto de diversos estudios sobre la gestión de infraestructuras obsoletas. Mientras que en otras ciudades del mundo se han implementado programas de saneamiento de cables en desuso, en el caso parisino, la decisión de mantener el material enterrado se fundamenta en la preservación del trazado urbano y la estabilidad de las galerías subterráneas. El desafío de gestionar estos residuos históricos sin afectar la movilidad diaria sigue siendo un tema de análisis para ingenieros y planificadores urbanos.

La persistencia de esta red telegráfica histórica permite reflexionar sobre la evolución de las telecomunicaciones y el impacto de los proyectos de infraestructura a largo plazo. A diferencia de las redes digitales actuales que requieren actualizaciones constantes, estos cables de plomo y cobre representan una etapa donde la comunicación dependía de la solidez física de los materiales. Actualmente, el sitio es valorado como un patrimonio técnico oculto que ilustra la ambición de una época que buscó, por primera vez, conectar una capital mediante una vasta red de impulsos eléctricos bajo tierra.

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