martes, 15 de septiembre de 2026
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El uso creciente de aire acondicionado eleva la temperatura en ciudades mexicanas

Aunque el aire acondicionado es esencial ante olas de calor, su uso masivo genera un efecto de calentamiento urbano que preocupa a especialistas.

Redacción Mirada Nacional
Foto: xataka.com.mx

El uso de sistemas de aire acondicionado se ha consolidado como la principal defensa frente a las recientes olas de calor en México, aunque su operación masiva contribuye al incremento de la temperatura ambiental en las ciudades. Datos del INEGI señalan que, hacia 2024, el 21% de los hogares mexicanos ya contaba con estos equipos, una cifra que refleja la creciente dependencia tecnológica para mitigar los efectos del cambio climático en el entorno doméstico.

El problema radica en el funcionamiento termodinámico de estos aparatos, los cuales extraen calor del interior de las viviendas para expulsarlo directamente hacia el exterior. En zonas urbanas densamente pobladas, este proceso genera el fenómeno de islas de calor, donde la acumulación de aire caliente proveniente de miles de compresores eleva significativamente la temperatura en calles y banquetas, creando un ciclo de retroalimentación donde la demanda energética aumenta conforme el exterior se vuelve más sofocante.

Especialistas en urbanismo y medio ambiente advierten que la infraestructura actual de las ciudades mexicanas no fue diseñada para disipar el calor residual de manera eficiente. Esta situación ha llevado a que diversas organizaciones civiles propongan la implementación de normativas más estrictas para la edificación sustentable, buscando que las nuevas construcciones dependan menos de sistemas mecánicos y aprovechen mejor la ventilación natural, la sombra de la vegetación y materiales con alta reflectancia solar.

Por su parte, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales ha subrayado la importancia de transitar hacia tecnologías de enfriamiento con mayor eficiencia energética y gases refrigerantes de bajo impacto ambiental. Aunque no existen políticas de restricción de uso, el debate se centra en la necesidad de integrar soluciones de infraestructura verde, como techos vivos y corredores arbolados, que permitan reducir la temperatura ambiente sin la necesidad de recurrir únicamente a soluciones eléctricas que agravan el calentamiento local.

El desafío para las autoridades municipales y estatales consiste en equilibrar el derecho al bienestar térmico de la población con la sostenibilidad climática de sus territorios. Mientras la tendencia de adquisición de equipos continúa al alza, la planificación urbana se enfrenta al reto de adaptar los espacios públicos para que el alivio individual no se convierta en una carga climática colectiva para las comunidades.

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